15 de agosto Cortes celebra en honor a Asunción de María

Puerto Cortés, Honduras

Puerto Cortés, originalmente Puerto Caballos es una ciudad y principal puerto situado en el norte del departamento de Cortés, en la costa Caribe de la república de Honduras, y contiguo con la Laguna de Alvarado. La Portuaria es la más grande en América Central y entre los treinta y seis más grandes del mundo.

Historia

Dibujo de Gil González Dávila

Puerto Cortés fue fundado 1524 por el capitán Gil González Dávila, bajo el nombre de Villa de la Natividad de Nuestra Señora, en la zona que hoy se conoce como «Cienaguita». En 1526, después de recorrer por tierra casi toda la distancia desde México, llega por mar Don Hernán Cortés a castigar al Capitán Gil González Dávila. Por causa de una tormenta estuvo a punto de naufragar y perdió 17 caballos, bautizando el lugar con el nombre de Puerto Caballos. Christopher Newport ocupó la ciudad brevemente durante la Batalla de Puerto Caballos (1603), parte de la Guerra anglo-española (1585-1604).

Su nombre actual lo adquirió a partir del 5 de marzo de 1869, siendo presidente de la república el General José María Medina y su creación como municipio data del 3 de abril de 1882. El lugar como tal no tuvo una gran importancia por los conquistadores españoles, ya que la mayor parte de su territorio era pantanoso, más bien establecieron como puerto en esta zona el lugar que hoy se conoce como Omoa, al oeste del actual Puerto Cortés. El adelanto positivo de la ciudad de Puerto Cortés, arranca en el año de 1933, cuando la Municipalidad integrada por ciudadanos progresistas fundaron las bases para impulsar la modernización de la ciudad.

Laguna de Alvarado

El área urbana de Puerto Cortés se sitúa en el extremo sur de una pequeña península, separada de tierra firme por la laguna de Alvarado. La ciudad tiene una extensión de 7 km, de este a oeste, y 4,5 km de norte a sur. El municipio del cual Puerto Cortés es cabecera posee una extensión territorial de 391.2 km². 38 aldeas y caseríos se ubican también en este territorio. El municipio de Puerto Cortés limita: Al norte con el golfo de Honduras; al sur con el municipio de Choloma; al este con los municipios de Tela y El Progreso; al oeste con los municipios de Omoa y Choloma. Su ubicación es en los 15° 48′ 00 latitud norte y 87° 57′ 00 longitud oeste.

Actividad Económica

La principal actividad económica de la ciudad está en torno a las operaciones del puerto el cual genera alrededor del 65% del empleo en Puerto Cortés, tales como servicios de carga, transporte, almacenamiento etc.

Otros sectores importantes son:

La industria manufacturera

El comercio

La construcción

El turismo

Amanecer Laguna de Alvarado

Puerto Cortés cuenta con diversos atractivos turísticos; entre estos se encuentran sus playas, las más conocidas y visitadas son las Playas Municipales (La Coca Cola) caracterizadas por sus aguas calmas al encontrarse protegida por la bahía del puerto. Frente a estas playas se encuentran diversos restaurantes y hoteles y es el sitio donde se celebra durante su feria un sin número de actividades recreativas.

Más al oeste se encuentra la playa de Cienaguita, es también otra de las más frecuentadas por los turistas nacionales y extranjeros, frente a esta playa se encuentran los principales Hoteles y restaurantes de playa de Puerto Cortés.

Al norte de la península porteña se encuentran las playas de El Faro, La Vacacional, Travesía y Bajamar, estas playas son de aguas más agitadas por encontrarse expuestas al mar abierto, pero sin duda eso las hace muy interesantes, ya que juntas componen varios kilómetros de blancas arenas, palmeras y mar transparente. En esta Zona se encuentran las aldeas garífunas de Travesía y Bajamar, las cuales son un patrimonio Cultural del municipio. Puerto Cortés cuenta la Laguna de Alvarado la cual se conecta al mar a través de la bahía porteña. La laguna de Alvarado está rodeada por manglares, es un lugar poco explotado turísticamente que sin duda posee un gran potencial. Otro lugar que hay que visitar al estar en Puerto Cortés es su malecón, es un lugar de recreación y relajación en familia.

Puerto Cortés celebra su feria patronal en el mes de agosto (Feria Agostina) es una época de festividades en las que cada barrio organiza su propia miniferia, con concursos y carnavales.

Entre los eventos de la feria Agostina se destacan, la coronación de rey Feo, carrera de cayucos, carrera de ciclismo, coronación de la reina de la feria, reina del carnaval y reina infantil, y diversas actividades culturales y gastronómicas, El último sábado de feria por la tarde se puede apreciar el desfile de carrozas y comparsas en las principales calles de la ciudad, y por la noche la espectacular “Noche Agostina” También conocida como “Noche Veneciana” en la cual se pueden observar en la bahía del Puerto, el desfile de góndolas, coloridamente decoradas con diferentes temáticas, cerrando el desfile con una alborada de luces pirotécnicas lo que da paso al gran carnaval de cierre de la feria.

Operaciones Portuarias

Las operaciones Portuarias de Puerto Cortés al igual que todos los puertos de Honduras, están a cargo de La Empresa Nacional Portuaria (ENP) La cual nació bajo la presidencia del Doctor Ramón Villeda Morales en 1958. La firma profesional TAM, fue la encargada de llevar a cabo el proyecto, bajo la supervisión del ministro de Hacienda Licenciado Jorge Bueso Arias. En la actualidad dichas operaciones han sido concecionadas a la empresa Operadora Portuaria Centroamericana (OPC), que es parte de una transnacional dedicada al control de puertos ITCSI. La concesión de las operaciones es a un plazo de 30 años y tomó vigencia en el año 2013.

En el tiempo de la creación de la Empresa Nacional Portuaria Honduras se encontraba entre los mayores exportadores de banano en el mundo, por lo que las actividades comerciales de la empresa portuaria eran en su mayor parte; a base de este producto.

En 1965, la portuaria pasó a ser considerada un organismo con las mismas características de la de otros puertos importantes, en el mundo. Debido a ello, se le dio el nombre de Autoridad Nacional Portuaria; pero las autoridades del gobierno central estuvieron en desacuerdo, por lo que pasó a ser la Empresa Nacional Portuaria.

A través de los años; Puerto Cortés ha ido evolucionando notablemente. Hoy en día, posee una de las instalaciones más modernas de Centroamérica, recientemente le fue dada por las autoridades norteamericanas la certificación de «Puerto Seguro» ya que cuenta con un moderno equipo de rayos Gamma con el cual es revisado cada contenedor antes del embarque.

Puerto Cortés, tiene la ventaja de estar situado en una bien protegida bahía natural de aguas profundas en donde la variación de las mareas es insignificante, con un máximo de fluctuación de 0.3 m. Vientos generalmente de Noreste y corrientes inconstantes.

Facilidades de la ENP con sus instalaciones en Puerto Cortés

Cuenta con seis muelles con una longitud total de 1,157.03 m de atracaderos. Zonas de almacenamiento cerradas y abiertas para todo tipo de mercaderías, las primeras consisten en dos bodegas que cubren 1,8 ha.

Las áreas abiertas o zonas de almacenamiento al aire libre alcanzan un total de 29,6 ha de los cuales 10,6 ha son considerados de reserva.

Otras facilidades del Puerto:

Fácil acceso a Zonas y Ciudades industriales

Instalaciones de Cabotaje

Servicios Bancarios

Almacén Frigorífico

Zona Libre

1.157 m de atracaderos

Patio para almacenar rastras y furgones: 8,3 ha

Patio para almacenar contenedores: 7,5 ha

Patio para almacenar mercadería: 3,2 ha

Patios arrendados: 8,5 ha

Patios para vehículos: 500 unidades

Tanque de agua: 1.000 m³

Electricidad emergencia 2 MW

Área Bodegas: 1,3 ha (Fuente ENP Web)

Asunción de Nuestra Señora

Solemnidad Litúrgica, 15 de agosto

Solemnidad

Solemnidad de la Asunción de la bienaventurada Virgen María, Madre de nuestro Dios y Señor Jesucristo, que, acabado el curso de su vida en la tierra, fue elevada en cuerpo y alma a la gloria de los cielos. Esta verdad de fe, recibida de la tradición de la Iglesia, fue definida solemnemente por el papa Pío XII en 1950.

Un ángel se aparecía a la Virgen y le entregaba la palma diciendo: «María, levántate, te traigo esta rama de un árbol del paraíso, para que cuando mueras la lleven delante de tu cuerpo, porque vengo a anunciarte que tu Hijo te aguarda». María tomó la palma, que brillaba como el lucero matutino, y el ángel desapareció. Esta salutación angélica, eco de la de Nazaret, fue el preludio del gran acontecimiento.

Poco después, los Apóstoles, que sembraban la semilla evangélica por todas las partes del mundo, se sintieron arrastrados por una fuerza misteriosa que les llevaba a Jerusalén en medio del silencio de la noche. Sin saber cómo, se encontraron reunidos en torno de aquel lecho, hecho con efluvios de altar, en que la Madre de su Maestro aguardaba la venida de la muerte. En sus burdas túnicas blanqueaba todavía, como plata desecha, el polvo de los caminos: en sus arrugadas frentes brillaba como un nimbo la gloria del apostolado. Se oyó de repente un trueno fragoroso; al mismo tiempo, la habitación de llenó de perfumes, y Cristo apareció en ella con un cortejo de serafines vestidos de dalmáticas de fuego.


Arriba, los coros angélicos cantaban dulces melodías; abajo, el Hijo decía a su Madre: «Ven, escogida mía, yo te colocaré sobre un trono resplandeciente, porque he deseado tu belleza». Y María respondió: «Mi alma engrandece al Señor». Al mismo tiempo, su espíritu se desprendía de la tierra y Cristo desaparecía con él entre nubes luminosas, espirales de incienso y misteriosas armonías. El corazón que no sabía de pecado, había cesado de latir; pero un halo divino iluminaba la carne nunca manchada. Por las venas no corría la sangre, sino luz que fulguraba como a través de un cristal.

Después del primer estupor, se levantó Pedro y dijo a sus compañeros: «Obrad, hermanos, con amorosa diligencia; tomad ese cuerpo, más puro que el sol de la madrugada; fuera de la ciudad encontraréis un sepulcro nuevo. Velad junto al monumento hasta que veáis cosas prodigiosas». Se formó un cortejo. Las vírgenes iniciaron el desfile; tras ellas iban los Apóstoles salmodiando con antorchas en las manos, y en medio caminaba san Juan, llevando la palma simbólica. Coros de ángeles agitaban sus alas sobre la comitiva, y del Cielo bajaba una voz que decía: «No te abandonaré, margarita mía, no te abandonaré; porque fuiste templo del Espíritu Santo y habitación del Inefable». Acudieron los judíos con intención de arrebatar los sagrados despojos. Todos quedaron ciegos repentinamente, y uno de ellos, el príncipe de los sacerdotes, recobró la vista al pronunciar estas palabras: «Creo que María es el templo de Dios».

Al tercer día, los Apóstoles que velaban en torno al sepulcro oyeron una voz muy conocida, que repetía las antiguas palabras del Cenáculo: «La paz sea con vosotros». Era Jesús, que venía a llevarse el cuerpo de su Madre. Temblando de amor y de respeto, el Arcángel San Miguel lo arrebató del sepulcro, y, unido al alma para siempre, fue dulcemente colocado en una carroza de luz y transportado a las alturas. En este momento aparece Tomás sudoroso y jadeante. Siempre llega tarde; pero esta vez tiene una buena excusa: viene de la India lejana. Interroga y escudriña; es inútil, en el sepulcro sólo quedan aromas de jazmines y azahares. En los aires una estela luminosa, que se extingue lentamente, y algo que parece moverse y que se acerca lentamente hasta caer junto a los pies del Apóstol. Es el cinturón que le envía la virgen en señal de despedida.

Esta bella leyenda iluminó en otros siglos la vida de los cristianos con soberanas claridades.

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