Campo de Pelota Maya

Si la historia de los mayas se conociera, el deporte que hoy denominamos fútbol «creado» por los ingleses, se llamaría Pok ta pok, nombre onomatopéyico y muy sonoro. Pok, por el golpe que daba un jugador a la pelota para lanzaría hacia el campo contrario, por el rebote en el piso de uno de los muros laterales del campo, y Pok, por el golpe que le daba el jugador del equipo contrario, para rechazar o devolver el tiro que hizo el primer jugador.

En ambos casos, el deporte a que nos referimos no hace alusión al objetivo fundamental: La anotación del gol, no como el baloncesto que su nombre así apunta al máximo objetivo: encestar. Con la salvedad que con el juego de pelota de los mayas no había empate, siempre había un ganador.

En el Popol Vuh, libro sagrado de los mayas, se describe que los equipos confrontados eran de dos jugadores cada uno: Hunanpu e Ixbalanque, representantes o creadores del bien contra Hum Camé y Vacub Camé representantes del mal.

Más tarde, aparecen dos equipos de 10 jugadores cada uno en Chichen Itza. En principio, jugaban todos contra todos y es de suponer que después separaron los defensores de los delanteros. El juego de pelota de los mayas tenía dos finalidades: primero era un acto religioso y ritual de vida y muerte para atender los deseos de los dioses y el segundo: era un espectáculo público para deleite y recreación de los espectadores.

Los mayas en el juego de pelota usaban todas las partes del cuerpo para jugarlo: cabeza, pecho, tronco, las caderas, los muslos, las rodillas, las piernas y los pies, menos las manos.

Sobre el uso del pie, el jugador que aparece en el conocido Disco Chinkultic del área maya de Chiapas, porta rodillera para la protección de la pierna, para el codo, para el talón y el empeine del pie derecho, una variante muy especial del juego de pelota, era jugarlo solo con la cadera.

Sobre el segundo fundamento que tiene que jugarse con la pelota redonda, de preferencia elástica y rebotadora. La pelota elástica nace en América y aparece tardíamente en Europa. La materia de que estaba hecha era látex, una sustancia misteriosa y fascinante, con fantásticas cualidades de resistencia y elasticidad que evidenciaban las pelotas por sus rebotes portentosos.

El látex de caucho en su estado natural es una sustancia líquida, lechosa, blanda y espesa que con el frío se pone dura y quebradiza. Con el calor se torna tremendamente pegajosa e imposible de manejar, los mayas ya sabían curarlo (vulcanizarlo) para hacer con ella muchos utensilios de uso familiar y por supuesto, las pelotas para su juego.

Antes de 1492, no se conocían las pelotas de hule en otras áreas del mundo que no fuera América. fue el último y tercer fundamento que debe jugarse en una superficie plana y rectagular delimitada; hasta el día de hoy se han encontrado más de 1500 canchas del juego de pelota pertenecientes a la cultura mesoamericana cuya área cultural comprende los actuales territorios de México, Guatemala, Belice, El Salvador, Honduras y parte de Nicaragua.

El juego de pelota simboliza las luchas entre las fuerzas opuestas del universo, es la lucha entre el bien y el mal, entre la luz y la oscuridad. La pelota en constante movimiento representa el movimiento de los astros y las fuerzas de la creación.

El juego de pelota más hermoso que jamás hayan edificado los precolombinos es seguramente, el de Chichen Itza. Se trata de un complejo de 160 metros de largo y 75 de ancho. El terreno de juego propiamente dicho tiene 7000 metros cuadrados. Su forma tradicional en forma de H con muros de 8 metros de alto, cuya parte superior plana servía de tribuna destinada a los espectadores y en cada extremo una tribuna, posiblemente para acoger las autoridades político -religiosas de las ciudades. El campo está dividido en dos mitades, la orientación del campo era Norte a Sur para sobreponerse al viento y al sol, según Henri Stierlin, en su libro Los Mayas.

Los campos más antiguos precolombinos para el juego de pelota surgieron y evolucionaron en el área maya. Solo los mayas habían logrado después de haber creado el juego de pelota, jugarlo en forma ininterrumpida a perfección, convirtiéndolo en una actividad netamente profesionaI y, edificaron paralelamente en todas sus áreas territoriales las canchas específicas para su realización. Los logros formidables se fueron irradiando hasta los pueblos del Caribe y América del Sur, 2000 años AC.

En los sitios arqueológicos mayas Abaj Takalik, sur de Guatemala, existe la presencia completa de estas edificaciones para el juego de pelota. Todas las demás ciudades contribuyeron en su revolución histórica, desde las más primitivas y sencillas hasta las más profesionales que remontan en su evolución artística y dimensional en el campo de Chichen Itza en Yucatán. Los mayas plasmaron desde sus orígenes en los campos de pelota la belleza, funcionalidad y la importancia ritual y deportiva que para ellos tenía esta actividad.

Según Longino Becerra, en Copán, Honduras, Tatiana Proskouriakoff restauró arquitectónicamente el juego de pelota A-III en los años 30, el campo es una obra de 18 Conejo, decimotercero gobernante de Copan , registrada el año 738 D.C.

El propio gobernante 18 Conejo fue asesinado por el juego de pelota. En Quirigua, Guatemala, fue condenado a la decapitación, tuvo que jugar a la pelota para que se cumpliera la sentencia. Así Quirigua se sacude la hegemonía política de Copán y comienza su decadencia. Tampoco es casual que en Quirigua se encuentre la estela o uno de los monolíticos más grandes del mundo maya en honor a ese acontecimiento político

El Estadio de Wenbley fue inaugurado en el año de 1925 y se considera la catedral del fútbol ingles, 2925 años después que fuera construido el campo maya más antiguo hallado hasta la fecha en el sitio ecológico de Abaj Takaliken al sur de Guatemala.

En síntesis, mientras los ingleses inventores del fútbol jugaban antes de 1492 «potras» en las calles con pelotas de trapo o vejiga de los animales, los mayas jugaban el juego de pelota como un rito, en una cancha de superficie plana, rectangular y delimitada, con equipos confrontados y con una pelota plástica, rebotadora y redonda. Razón suficiente tiene George Santillana cuando afirma «que quien no conoce el pasado, está condenado a repetirlo».

Fuente: Revista Nocturnal

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