Museo Casa Fortín

En uno de los estrechos callejones empedrados del municipio de Yuscarán, El Paraíso, hay una mansión colonial de blancas paredes y tejados rojizos, cuyos salones atesoran la historia y la cultura de este pueblo minero.

Hombres con enormes mostachos, luciendo finos trajes; mujeres de moño, con anchos vestidos manga larga; y niños con sacos y pantaloncillos cortos, son algunos de los personajes de la galería de fotos en blanco y negro que se exhiben en las paredes de la mansión.

Entre ellos hay poetas, políticos, empresarios mineros, escritores, y por supuesto, los miembros de la familia Fortín, dueños originales del vetusto inmueble en el que hoy funciona la Casa de la Cultura de la ciudad.

LA FAMILIA FORTÍN

Algunas de sus paredes interiores han sido decoradas con murales multicolores que realzan su
belleza.

La casona fue construida en 1850 con piedra de cantera, adobes, entrepiso de madera y baldosas de barro. Este fue el hogar de don Daniel Fortín, jefe de Estado por 18 días y accionista mayoritario de explotaciones mineras.

Don Daniel tenía varias propiedades y con sus hijos abrió comercios no solo en Yuscarán, sino también en Tegucigalpa, San Juancito, Güinope, Juticalpa y El Zamorano, según detalla el licenciado Héctor Ramón Cortés, en la revista “Yuscarán Ayer y Hoy”, en la edición de abril del 2013.

Uno de los almacenes de la familia funcionaba en una sala de la primera planta de la Casa Fortín, y según dicen algunos historiadores, allí fueron exhibidos los primeros maniquíes traídos a Honduras del extranjero.

En ese primer piso también despierta la curiosidad una exposición de objetos del siglo XIX, entre estos un rifle, una silla, un viejo buzón con la leyenda “correos de Honduras” y una vieja fotografía de la casa, donde funcionó en 1884 un consulado de Estados Unidos.

En otro salón destacan oxidados saxofones, trompetas, flautas, entre otros instrumentos de los primeros músicos del pueblo; también hay una colección de cámaras fotográficas y un recinto repleto de antiguas publicaciones, documentos y cartas, entre estas una que permite apreciar la preciosa letra del general Cabañas y su firma en pluma y tinta.

UN PASEO CULTURAL

En la segunda planta de la casona estaban las habitaciones de la familia, desde cuyos balcones se aprecia una hermosa vista del pueblo.

Al avanzar hacia el corredor, bajo el techo de lo que fuera una caballeriza, está colocada una máquina de hierro, cuyo uso, en estos tiempos, sería difícil de adivinar. Se trata de la Imprenta Morazán, la primera traída a Yuscarán, en 1898.

Justo enfrente del antiguo aparato se ve un colorido mural del pintor Javier Espinal, de Tegucigalpa, que embellece una de las paredes.

Al subir al segundo nivel de la casona,se encuentran las que fueran las habitaciones, salas y cocina de los Fortín.En estos salones hoy se exhiben camas de hierro forjado y otras talladas en madera, en las que tuvieran dulces sueños don Daniel, su esposa, doña Mariana Ordóñez de Fortín, y sus hijos Celso, Daniel y Mariano.También hay baúles, donde seguramente guardaban su ropa; así como mesas y sillas de caoba, entre otros objetos familiares.

No menos interesante es la galería biográfica de escritores y poetas de Yuscarán como Carlos Izaguirre, Santiago Flores Ochoa, Guillermo Codrington, Máximo Soto Zúniga, Manuel Antonio Vásquez y Rivera, entre otros. Al pasar hacia la cocina, destaca un blanco fogón rodeado de teteras, comales, ollas de hierro y de barro, así como botellas de vidrio soplado que en el pasado almacenaran exquisitos vinos.

Desde los balcones de las habitaciones se observan los tejados de las casas vecinas, las mujeres que caminan con sus faldas multicolores y los pobladores con sus sombreros de junco.

DATOS INTERESANTES

En la Casa de la Cultura también hay antiguas cámaras fotográficas, discos, instrumentos musicales y otros objetos usados por los pobladores del ayer.

La voluntaria y gestora cultural de la Casa Fortín, Bella Carolina Flores, explica que en este antiguo inmueble se ofrece una muestra museográfica de la historia de Yuscarán, desconocida por la mayoría de los hondureños.

Flores relata que la creación de la ciudad de Yuscarán se dio gracias a la explotación minera, a finales de 1600, “gracias a eso fue que llegó a tener un gran esplendor”.

Para el caso, quizá muy pocos sepan que Yuscarán“fue la primera ciudad que tuvo energía eléctrica en Honduras, la primera que tuvo agua potable; según la tradición oral, aquí se hizo por primera vez el hielo, y  aquí se originó la primera huelga, fue una huelga minera a finales de 1800”. Agrega que en la sala donde hoy se exhiben objetos antiguos, en el ayer se colocaron los primeros maniquíes que llegaron al país, “eso lo investigó doña Leticia de Oyuela; aquí hubo un consulado estadounidense, tenemos documentos con el sello del consulado estadounidense”. Otro aspecto que hace de Yuscarán un pueblo de valor especial es el hecho de haber sido la cuna de algunos mandatarios o de sus familias.

“Don Daniel Fortín fue jefe de Estado por 18 días, lo nombraron en Consejo de Ministros; la mamá de don Vicente Mejía Colíndres era de Yuscarán; y la esposa de don Dionisio de Herrera era de Yuscarán”, explica Flores.

Sus amplios salones, largos pasillos adornados con frescos desteñidos por el paso de los años, su pozo de piedra, jardines, patios y pisos enladrillados hacen de la Casa Fortín una verdadera joya arquitectónica, orgullo de Yuscarán y de todos los hondureños. (Carolina Fuentes).

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