23 de marzo de 1993. Iglesia de Nuestra Señora de Suyapa (Monumento Nacional)

La Basílica de Suyapa es un monumento a la fe… En 1727, una virgencita “chiquitita y milagrosa” fue hallada en la aldea El Piligüin, en el Distrito Central.

Sus milagros inspiraron la construcción de una ermita en la aldea de Suyapa, en 1780. Sin embargo, la Virgen de Suyapa atrajo a tantos peregrinos, que se decidió construirle un nuevo templo, de 46 metros de altura, digno de la devoción que el pueblo “catracho” le profesa.

El padre José Antonio Chavarría, uno de los párrocos de esta iglesia, relata que “el templo antiguo data más o menos de 1947, y se hizo después del hallazgo de la virgen; pero fue tan grande la devoción a la virgen de Suyapa, que más o menos a mediados del siglo pasado, cerca de 1942, empezaron el proyecto para la construcción de la basílica”.

“Se dieron cuenta que la cantidad de peregrinos era mayor y que la ermita ya no podía albergarlos a todos”, cuenta el religioso.

Al ingresar a la basílica, los santos con sus manos alzadas parecen darles la bienvenida a los feligreses que con flores o velas en mano, se persignan y susurran sus oraciones.

Desde lo alto, los vitrales multicolores cuentan el ascenso de la Virgen de Suyapa, declarada patrona de Honduras, por el Pontífice Pío XII, en 1925.

El padre Chavarría explica que “en la basílica hemos puesto cerca de 12 altares con diferentes advocaciones de la virgen, como de María Auxiliadora, también de distintos santos como San Judas Tadeo o Don Bosco…”.

“Contamos con una réplica exacta de La Piedad que está en Roma, en la basílica de San Pedro; es un regalo porque solo se hicieron pocas en algunas partes del mundo, y es una obra de arte que es una joya que está en la basílica”.

La iglesia fue instituida como Basílica Menor por el Papa Francisco, el 9 de septiembre del 2015 y es una de las más visitadas en la capital hondureña.

Numerosos creyentes le encienden una velita a la virgen, al pedirle algún milagro.

LA VIRGEN LO ESCUCHÓ

La belleza de la Basílica de Suyapa va más allá de lo físico… Sus altares, sus corredores y sus santos son el escenario de la fe en la madre de Dios y de sus milagros.

El fotógrafo Marcos Ramos (63) les toma fotografías a varias creyentes que posan junto a la estatua del papa Juan Pablo II. Cuenta que desde 1968 se dedica a este oficio y acostumbra visitar la basílica en la víspera del Día de la Virgen de Suyapa, que se festeja el 3 de febrero.

¿Usted cree en la Virgen?, se le pregunta al fotógrafo, quien contesta de inmediato: “Claro que sí”. La primera vez que visitó a la “Morenita” tenía apenas 14 años y había emigrado de una aldea de Intibucá para buscar un trabajo en Tegucigalpa. Sin un centavo en los bolsillos y sin un conocido en la capital, le pidió ayuda a la “Virgencita”…

“El primer día que estuve en Tegucigalpa dormí en el monte, donde ahora es Camosa…”, recuerda don Marcos, reprimiendo las ganas de llorar. Luego, prosigue contando que “al siguiente día decidí venirme para Suyapa, pregunté dónde quedaba la iglesia y me vine caminando. Cuando salí de visitar a la Virgen, me encontré a dos señores que tomaban fotos, doña Dominga y don Julio”.

“Entonces ella me dijo: Cipote, ¿qué andas haciendo aquí? Y yo le dije: Ando visitando a la virgen. Me preguntó si ya había almorzado y yo le dije que no tenía dinero para almorzar… Entonces me dijo que pidiera algo en una cafetería y después me preguntó: ¿Te gustaría irte con nosotros? Y yo le dije que sí”.

Desde ese día, don Marcos se quedó viviendo con los buenos cristianos, quienes le heredaron el oficio de fotógrafo que hasta el sol de hoy le permite ganarse la vida.

IDENTIDAD NACIONAL

Hablar de la Virgen de Suyapa es hablar de Honduras y de su gente. El historiador del Instituto Hondureño de Antropología e Historia (IHAH), Nelson Carrasco, manifiesta que más allá de lo religioso y espiritual, “la virgen de Suyapa es uno de los elementos que más definen la identidad nacional”.

Carrasco agrega que “una persona puede ser atea o de otra religión, pero si anda en otro país y ve a la virgen de Suyapa, de inmediato lo identifica con Honduras”.

En la época colonial, según relata el historiador, los santos eran pálidos, “zarcos” y con cabellos rubios. Por eso, quizá, “la gente sentía mucho acercamiento por la virgen de Suyapa, porque era morena y en la época colonial se presentaban santos con muchos atributos europeos, pero como era una virgen morena, los indios de Suyapa se identificaban con ella”.

La Virgencita de Suyapa escucha a sus hijos. Sus milagros están escritos en el corazón de miles de hondureños que le confían sus penas pero también sus sueños. Unos piden la sanación de alguna enfermedad, otros ruegan por un trabajo… Las velas encendidas en su basílica reflejan esa esperanza que enciende en el alma de los “catrachos”.

OPINIONES

“Me ha concedido milagros”
Bertha de Hernández (88): “Toda la vida he creído en la Virgen de Suyapa, mi familia es toda muy católica, la virgen ha hecho milagros en mi cuerpo cuando me he sentido muy mal, por eso siempre vengo para esta fecha”.

“Vine a pedirle que me cure”
Rosalina Rivera (70): “Vine a pedirle a la virgen que me cure de un dolor en las rodillas que me dio por la chikungunya; la virgen me hizo el milagro de devolverme a mi hijo, estuve 18 años sin verlo porque el papá me lo robó, pero la Virgencita lo trajo a mí, él me fue a buscar…”.

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