06.02.2025
En el corazón del municipio de Tela, en el departamento de Atlántida, se encuentra un rincón mágico y poco conocido: la Laguna Negra. Situada entre las comunidades garífunas de La Ensenada y El Triunfo de la Cruz, esta laguna es un verdadero tesoro natural que destaca por su importancia ecológica y cultural.
La Laguna Negra, que se extiende por aproximadamente 100 hectáreas, está separada del Mar Caribe por una impresionante franja de tierra. Sus orillas están rodeadas de exuberantes bosques de mangle y una variedad de árboles que no solo embellecen el paisaje, sino que también forman un hábitat esencial para diversas especies de flora y fauna.
Durante años, las comunidades cercanas utilizaron la laguna como una fuente de sustento, principalmente a través de la pesca y otras actividades económicas. Sin embargo, también fue escenario de prácticas agrícolas y ganaderas en sus alrededores, lo que ocasionó un impacto ambiental significativo.
Un legado en peligro y un futuro prometedor
La Laguna Negra enfrentó serios problemas de contaminación debido a actividades humanas inadecuadas, poniendo en riesgo su delicado ecosistema. Ante esta situación, en mayo de 2003, se firmó un convenio entre la Administración Forestal del Estado Corporación Hondureña de Desarrollo Forestal (Afe-Cohdefor) y las comunidades locales para implementar un plan de manejo sostenible.
El acuerdo estableció que la Laguna Negra sería administrada como una subzona de usos múltiples, con el objetivo de proteger su riqueza natural y garantizar su preservación para las generaciones futuras. Este esfuerzo conjunto entre las autoridades y los habitantes busca equilibrar la conservación ecológica con el desarrollo sostenible de las comunidades garífunas que dependen de este entorno.
Un destino por descubrir
A pesar de su importancia, la Laguna Negra sigue siendo un destino poco conocido, incluso dentro de Honduras. Sin embargo, su belleza natural, su historia de resiliencia y su valor ecológico la convierten en un lugar ideal para quienes buscan explorar la riqueza ambiental del país.
Visitar la Laguna Negra no solo ofrece la oportunidad de admirar un paisaje único, sino también de conocer el esfuerzo de las comunidades garífunas por proteger este tesoro natural que ha sido parte de su vida durante generaciones.
Si estás en Tela, no pierdas la oportunidad de descubrir este rincón escondido, donde la naturaleza y la cultura se entrelazan en perfecta armonía.
Fuente: Diario Roatan
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