OCOTEPEQUE SE ENCUENTRA DE FIESTA EN HONOR A SU SANTO PATRON SAN JOSÉ

Ocotepeque (en náhuatl: Okotepek ‘En el cerro de los ocotes’) es un municipio y una ciudad de la República de Honduras, cabecera del departamento de Ocotepeque.

Fundado en 1530 con el nombre de Ocotepec, en el recuento de población de 1971 aparece como cabecera de Curato. En la primera división Política-Territorial en 1825, formaba parte del partido de Santa Rosa, departamento de Gracias. El 12 de abril de 1843 recibe el título de Villa hasta julio de 1870 cuando se le confiere el título de ciudad, perteneciente al municipio de Copán hasta 1906. En la división del departamento en 1926, aparece como distrito formado por los municipios de Sinuapa, Concepción y Santa Fe.

Data de la época precolombina.

En 1526, fue conquistada por Francisco de las Casas y Gil González Dávila quienes le dieron el nombre de El Asistente.

En 1532, aparece mencionada como una población perteneciente a la Alcaldía Mayor de San Salvador en la carta de relación del primer obispo de Guatemala a Francisco Marroquín.

En 1530, a finales se integraría a la Alcaldía Mayor de Comayagua y se le cambiaría el nombre a Nueva Ocotepeque.​

En 1769, en el recuento de población de 1769 aparece como cabecera de Curato.

En 1825, en la primera División Política Territorial en 1825, formaba parte del Partido de Santa Rosa, Departamento de Gracias.

En 1843 (13 de abril), le dieron el título de Villa.

En 1870 (julio), recibió el título de ciudad, hasta febrero de 1969 fue un municipio de Copán (La Asamblea Nacional Constituyente por Decreto Nº 106 de fecha 20 de febrero de 1869 creó este Departamento, siendo el Presidente de la República el general Manuel Bonilla Chirinos, Presidente de la Asamblea Nacional el doctor Fausto Dávila. Hasta el mes de febrero de 1906 fue un Municipio de Copán.

En 1926, en la División del Departamento de 1926 aparece como Distrito, formado por los Municipios de: Sinuapa, Concepción y Santa Fe, o se la misma que tenía en la División Política de 1896.5​

En 1934 (7 de junio), la ciudad fue destruida por las inundaciones del Río Marchala, por lo que se decreta que Sinuapa sea la capital provisional del Distrito.

En 1935 (17 de septiembre), tras un año de reconstrucción, se decreta la fundación de Nueva Ocotepeque y su constitución como cabecera del departamento.

En 1958 se retira el nombre de Nueva Ocotepeque y se decreta que llamarse como: Ocotepeque.​

En 1969, sucede La Guerra del fútbol con la República de El Salvador, la cual invadió y obligó a unos de sus pobladores a salir al interior de Honduras. El Ejército de El Salvador tomo la ciudad.

José, Santo

Esposo de la Virgen María

Martirologio Romano: Solemnidad de san José, esposo de la bienaventurada Virgen María, varón justo, nacido de la estirpe de David, que hizo las veces de padre al Hijo de Dios, Cristo Jesús, el cual quiso ser llamado hijo de José y le estuvo sujeto como un hijo a su padre. La Iglesia lo venera con especial honor como patrón, a quien el Señor constituyó sobre su familia.

Las fuentes biográficas que se refieren a san José son, exclusivamente, los pocos pasajes de los Evangelios de Mateo y de Lucas. Los evangelios apócrifos no nos sirven, porque no son sino leyendas. “José, hijo de David”, así lo llama el ángel. El hecho sobresaliente de la vida de este hombre “justo” es el matrimonio con María. La tradición popular imagina a san José en competencia con otros jóvenes aspirantes a la mano de María. La elección cayó sobre él porque, siempre según la tradición, el bastón que tenía floreció prodigiosamente, mientras el de los otros quedó seco. La simpática leyenda tiene un significado místico: del tronco ya seco del Antiguo Testamento refloreció la gracia ante el nuevo sol de la redención.

El matrimonio de José con María fue un verdadero matrimonio, aunque virginal. Poco después del compromiso, José se percató de la maternidad de María y, aunque no dudaba de su integridad, pensó “repudiarla en secreto”. Siendo “hombre justo”, añade el Evangelio -el adjetivo usado en esta dramática situación es como el relámpago deslumbrador que ilumina toda la figura del santo-, no quiso admitir sospechas, pero tampoco avalar con su presencia un hecho inexplicable. La palabra del ángel aclara el angustioso dilema. Así él “tomó consigo a su esposa” y con ella fue a Belén para el censo, y allí el Verbo eterno apareció en este mundo, acogido por el homenaje de los humildes pastores y de los sabios y ricos magos; pero también por la hostilidad de Herodes, que obligó a la Sagrada Familia a huir a Egipto. Después regresaron a la tranquilidad de Nazaret, hasta los doce años, cuando hubo el paréntesis de la pérdida y hallazgo de Jesús en el templo.

Después de este episodio, el Evangelio parece despedirse de José con una sugestiva imagen de la Sagrada Familia: Jesús obedecía a María y a José y crecía bajo su mirada “en sabiduría, en estatura y en gracia”. San José vivió en humildad el extraordinario privilegio de ser el padre putativo de Jesús, y probablemente murió antes del comienzo de la vida pública del Redentor.

Su imagen permaneció en la sombra aun después de la muerte. Su culto, en efecto, comenzó sólo durante el siglo IX. En 1621 Gregorio V declaró el 19 de marzo fiesta de precepto (celebración que se mantuvo hasta la reforma litúrgica del Vaticano II) y Pío IX proclamó a san José Patrono de la Iglesia universal. El último homenaje se lo tributó Juan XXIII, que introdujo su nombre en el canon de la misa.

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