San Nicolás, Santa Bárbara celebra este 18 de febrero en honor a San Nicolás

San Nicolás es un municipio del departamento de Santa Bárbara en la República de Honduras.

Los datos históricos se remontan al año 1693, cuando los señores Sebastián Henríquez y José Mejía compraron una caballería de tierra de los reyes de España por 26 tostones y un real, los señores Hernández y Mejía eran los caciques de San Marcos de Jalapa pertenecientes al Partido de Tencoa, jurisdicción de Gracias.

Convirtiéndose en los fundadores del caserío llamado «La Estancia de San Nicolás del llano de Erazo«. Esta concesión de tierra fue utilizada para la agricultura y la ganadería, tenía una extensión de una caballería, medida antigua compuesta de 64.58 manzanas.

La vida del caserío fue tranquila hasta cierto tiempo, que por la fertilidad de sus tierras su buen clima y espíritu acogedor de sus moradores, despertó el interés de otras poblaciones, razón por la cual prosperó rápidamente. Esto obligó a solicitar el título de aldea por los años de 1780, según se comprueba en el título respectivo, deteriorado y vuelto a inscribir.

Para el año de 1838, la aldea seguía prosperando, por lo que se pensó su independencia del Municipio de Celilac, solicitando al Presidente de la República Don Francisco Zelaya Ayes, el respectivo acuerdo como Municipio, solicitud fue concedido en el año de 1840. En tal sentido se reconoce como fecha de fundación del Municipio, el 20 de febrero de 1840, siendo su primer Alcalde don Trinidad Castellón Huete, originario de Nicaragua, país del cual provienen muchas familias de San Nicolás. Dadas las demostraciones de entusiasmo y de trabajo de esta primera Corporación Municipal, algunos pueblos vecinos pidieron una anexión al Municipio, ejemplos Celilac, Yamalá, Macholoa, Azacualpa, Atima y San Vicente Centenario, incorporándose después habitantes de otros lugares como Arada, Naranjito, Trinidad, Colinas, Atima, Lempira y otros.

En 1850 (20 de enero), se fundó el municipio.

En 1864, por razones políticas y de amistad, el Presidente Constitucional de la República José María Medina, concedió al Municipio el título de Cabecera Departamental Provisional.

En 1889, el municipio era uno de los que formaban el Distrito de Colinas en la División Política de 1889.

En 1919, durante la guerra civil, San Nicolás fue testigo de una dura batalla realizada entre las tropas gubernamentales al mando del coronel mexicano Teófilo Castillo y las fuerzas rebeldes al mando del general Ernesto Alvarado «Alvaradito» y el general José María Reina, después de un arduo combate los rebeldes marcharon sobre la Ciudad de Santa Bárbara.

En 1945 (6 de febrero), a San Nicolás le dieron el título de ciudad.

El Municipio desde sus orígenes ha sido poblado por migrantes de diferentes zonas del país, inclusive fuera del mismo como es el caso de Nicaragua y Guatemala de donde proceden las familias Tercero, Cáceres y Vallecillo.

Posteriormente fue nombrado Comandante de Armas y Gobernador Político el señor Jesús Castro y como Administrador el señor Antonio Cruz, instalando sus oficinas en la casa que ocupaba el Señor Bartolo Cardona, hoy casa de Arnold Leiva.

San Nicolás, también conocido como San Nicolás de Mira o San Nicolás de Bari (en Occidente, por el lugar donde fueron trasladados sus restos) fue un obispo que vivió en el siglo IV. Más de dos mil templos están dedicados a él en todo el mundo.

En Oriente lo llaman Nicolás de Mira, por la ciudad donde estuvo de obispo, pero en Occidente se le llama Nicolás de Bari, porque cuando los musulmanes conquistaron Anatolia, un grupo de cristianos sacó de allí en secreto las reliquias del santo y se las llevó a la ciudad de Bari, en Italia. En esa ciudad se le adjudicaron tan admirables milagros al rezarle que su culto llegó a ser sumamente popular en toda Europa. Es patrono de Rusia, de Grecia y de Turquía. En Roma ya en el año 550 había construido un templo en su honor.

Son muchos los milagros que se le atribuyen. Uno de los de mayor repercusión es el que cuenta que, siendo aún joven, se compadeció de un desquiciado hidalgo de la localidad de Patara, en la Licia, que habiendo caído en la más absoluta miseria se había visto obligado a prostituir a sus tres hijas (según el relato, hermosas y honestas). Para remediarlo, el santo de Bari echó tres zapatos —según otras versiones bolsos— llenos de oro, en otras tantas noches por la ventana del cuarto «donde dormía aquel padre desnaturalizado, con lo que proveyó el remedio oportuno». En otra versión, que haría historia, dejó caer por la chimenea unas monedas de oro que milagrosamente cayeron en unas medias de lana que las jóvenes habían dejado secando, y de aquí se supone la tradición de colgar las medias tejidas que sirven para recibir regalos en Navidad. Así también, en ocasiones se representa al obispo de Mira con tres monedas de oro en las manos en sus representaciones más reconocidas: su opereta y la leyenda del papa noel.

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