Atractivos turísticos que debes visitar en Ocotepeque

  1. El cerro El Pital es una montaña transnacional, ubicada exactamente en la frontera entre El Salvador y Honduras. El Pital es la cima más alta y elevada de El Salvador, y el tercero más alto de Honduras. Se encuentra a 13 km al Noreste del casco urbano de San Ignacio, municipio salvadoreño, y a 7 km al Sureste de la ciudad hondureña de Nueva Ocotepeque. Tiene una elevación de 2,730 metros sobre el nivel del mar. Además de clima fresco, El Pital tiene un bosque húmedo conformado por árboles como pino, roble, encino y ciprés.

La parte más alta de este cerro se denomina Horqueta y es de gran atractivo turístico ya que es el lugar donde El Salvador colinda con Honduras. Es un pico montañoso de impresionantes laderas escarpadas. Su área total, incluyendo la zona de amortiguamiento, se estima en 38 kilómetros.

Durante los fines de semana o en las vacaciones, cualquier tiempo es bueno para visitar El Pital y disfrutar de las maravillas que ofrece la naturaleza. A pesar que ambos países comparten El Salvador y Honduras, esta cumbre como línea divisoria solo por el lado de El Salvador se tiene acceso a este punto más alto y privado debido a que existe una carretera que lo conduce hasta la cima, convirtiéndolo en un atractivo turístico y de fácil acceso:

• El ingreso a El Pital cuesta $3.00 para adultos y $1.00 para niños. • La entrada de vehículos cuesta $3.00. • Para acampar, el costo es de $5.00 general y $4.00 por parqueo. • Se recomienda el uso de calzado antideslizante y ropa para clima frío.

El precio del alojamiento en cabañas es: •Para 12 personas: $125.00 •Para 10 personas: $120.00 •Para 2 personas: $ 35.00

también es posible escalar la Peña Rajada, se trata de un meteorito que tiene 50 metros de altura haciendo de él un mirador natural sobre una inmensa roca desde la cual observa San Ignacio, La Palma, el Cerrón Grande (Suchitlán), el Volcán de San Vicente, el Volcán de San Salvador, el Volcán de Izalco y el Volcán El Chingo, partes de Honduras y Guatemala, así como otras áreas del oriente de El Salvador, otro atractivo es El Mojón que es el punto limítrofe entre ambos países en lo alto de la cumbre.

2. Reserva Bilógica El Guisayote

sabemos que el güisayote es una variedad específica del ayote, hortaliza comestible muy sabrosa y nutritiva.

Por eso, El Güisayote es un nombre indígena que se refiere a la abundancia de este alimento, que por años sus pobladores han producido en el lugar. Ubicada en el departamento de Ocotepeque, a 10 kms de la ciudad Nueva Ocotepeque, es parte de la cordillera del Merendón, con una altura máxima de 2,310 mts, y con 18 kms² de área intocable sobre los 2,100 mts. A esta reserva biológica, la cruza la carretera pavimentada más alta de Honduras (2,025 msnm) que comunica Nueva Ocotepeque con Santa Rosa de Copán.

Tiene una extensión de 140,88.33 hectáreas. Fue creada como área legalmente protegida por el Estado de Honduras, el 5 de agosto de 1987 con categoría de Reserva Biológica El Güisayote, mediante el decreto 87-87 emitido por el Congreso Nacional de la República. Este decreto legislativo, estableció el marco legal para proteger los bosques nublados de Honduras y asignó responsabilidad nacional a la entidad gubernamental que en aquel entonces se llamaba Administración Forestal del Estado AFE-Cohdefor, actualmente Instituto Nacional de Conservación forestal, áreas protegidas y Vida Silvestre (ICF) para el manejo de las mismas.

Esta reserva es uno de los hábitat del quetzal (Pharomachrus mocinno), del escarabajo gema (Chrysinasp.), así como de otras especies de fauna y flora endémicas. Los atractivos que presenta esta zona del país son la observación de aves, caminatas, ciclismo de montaña, bosques nublados y vistas panorámicas. En el núcleo de El Güisayote existe una pequeña laguna verde, que por su ubicación arriba de los 2,100 mil msnm, es poco común en Centroamérica.

Es una reserva relativamente aislada y fronteriza, hogar de animales y plantas, con vistas fuera de lo normal. Presenta bosque latifoliado, bosque de pino y bosques nublados a más de 2,000 msnm. Es rica en helechos arborescentes, aves migratorias y residentes como quetzales. Así también se reportan buen número de mamíferos. El lugar es idóneo para encontrar reptiles y anfibios.

El Portillo es un lugar muy conocido en la zona y está a escasos 20 minutos de Nueva Ocotepeque con una elevación que oscila los 2,000 y 2,400 msnm. Sumpul es otra zona muy rica en biodiversidad, esta se encuentra entre 1,900 y 2,500 msnm con bosque nublado secundario. Ambos lugares dan el hábitat a numerosas especies de aves entre ellas podemos mencionar a la Penelopinanigra, más conocida como Chachalaca Negra y Pava Pajuil, seriamente amenazada de tierras altas.

Esta área natural cuenta con pintorescos lugares, abundantes quebradas y riachuelos, hermosas cascadas, imponentes cerros de importancia para la población de la zona, principalmente los municipios de Sinuapa, La Labor, San Francisco, San Marcos y Mercedes por su alta producción de agua, misma que es usada para consumo humano y riego mejorando de esta forma la calidad de vida de sus habitantes.

La reserva tiene un fácil acceso por tierra ya que la carretera internacional que comunica Honduras y El Salvador cruza la misma por su zona núcleo considerándose, además, la vía terrestre más alta en el país con 2,025 metros sobre el nivel del mar pasando por la comunidad de El Portillo.

Existe una carretera de segunda categoría construida en 1969 con fines de seguridad nacional que cruza de norte a sur la reserva provocando deterioro en los recursos y sedimentación en las fuentes de agua que nacen en esta zona.

La Asociación Ecológica de San Marcos de Ocotepeque (AESMO) fue organizada el 28 de abril de 1990 por un grupo de ciudadanos sanmarqueños interesados en participar en la búsqueda de alternativas de solución a la problemática ambiental del municipio. En 1993, obtiene su personalidad jurídica; aspecto que le permitió iniciar la ejecución de proyectos sobre rehabilitación de cuencas hidrográficas en comunidades del municipio de San Marcos Ocotepeque.

Durante su vida institucional AESMO ha acumulado una valiosa experiencia de trabajo con niños escolares, maestros, estudiantes, productores agropecuarios, mujeres, y municipalidades – mancomunidades de su área de influencia en aspectos de seguridad alimentaria y nutricional, saneamiento básico, diversificación productiva, ordenamiento territorial, fortalecimiento técnico de las Unidades Municipales Ambientales (UMA) y fortalecimiento organizativo de grupos de productores agropecuarios; todo ello en un contexto de manejo sostenible de microcuencas hidrográficas localizadas en las cuencas de los ríos Ulúa y Lempa; esta última compartida por Honduras, El Salvador y Guatemala.

El Estado de Honduras, por medio del ICF entregó a la AESMO la administración y el comanejo de esta reserva mediante convenio de comanejo que se suscribió, por primera vez, en enero de 2003 con la participación de las cinco alcaldías en las que se localiza.

Esta ONG ha participado activamente en la solución a diferentes conflictos en la zona, como la instalación ilegal de empresas mineras y telefónicas, la deforestación, tala y cacería ilegal, erosión de los suelos y contaminación por agroquímicos en fincas agropecuarias y la extracción intensiva de agua procedente de las fuentes existentes en la reserva.

En estos casos, no se han realizado los estudios de impacto ambiental ni se cuenta con las licencias ambientales que la ley exige. En reconocimiento a su destacada trayectoria de trabajo en el área ambiental, el 2 de junio del año 2000, la Secretaría de Recursos Naturales y Ambiente (Serna) y la Cervecería Hondureña, S. A. le conceden el Premio Hondureño a la Conservación y Protección del Ambiente en su categoría institucional. En el año 2003, durante la celebración de su 30 aniversario, el CATIE le entregó un reconocimiento por el apoyo a las acciones que ambas instituciones vienen realizando en conjunto desde inicios de la década de los años noventa.

También recibió el premio Antorcha Ambiental que otorga la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) por su gestión de incidencia pública en la protección de los recursos naturales.

3. Centro histórico de Ocotepeque

Es una ciudad bifronteriza. Cuenta con una de las Reservas Biológicas más importantes de Centroamérica (Reserva del «Güisayote»)

El municipio de Ocotepeque, es la cabecera del Departamento de Ocotepeque, situado en el Occidente de Honduras. Este departamento tiene una extensión territorial 1630 km², siendo su población actual 111,474 habitantes y su principal rubro es el café, maíz, repollo, caña de azúcar, cebolla (PNUD, 2006).

El municipio colinda al norte con los municipios de Sinuapa y Concepción, al sur con la República de El Salvador, al este con el municipio de Sinuapa y al oeste con el municipio de Santa Fe.

Se considera, que el Municipio de Ocotepeque es un centro convergente y de negocios, por estar ubicado a escasos kilómetros tanto de la Frontera El Poy con la República de El Salvador, como también de la Frontera Agua Caliente con la República de Guatemala. Asimismo por ser la cabecera departamental, atrae a la población de los municipios aledaños, quienes se trasladan ya sea para realizar transacciones de compra-venta, como por motivos de estudio.

4. El peñón Cayaguanca

El país  está lleno de sitios de impresionante belleza y muchos de ellos son recordatorios de tiempos precolombinos cuando las únicas fronteras eran hasta donde alcance la vista, uno de esos sitios recuerda el amor de Cayaguanca en “La Piedra que mira a las estrellas”.

Para llegar hay dos caminos, uno en Honduras y es tomando el desvío de la aldea San Rafael en Ocotepeque y desde El Salvador desde el pueblo de San Ignacio, ambos recorridos que se deben hacer a pie.

La leyenda de Cayaguanca

En tiempos remotos existió una bella princesa la cual era pretendida por muchos, entre ellos Cayaguanca quien se distinguía por ser un hombre hermoso y hábil guerrero y cuyo único defecto era ser pobre, sin embargo era él quien hacía latir el corazón de la princesa y ella le entregaba su amor.

Una vez el padre de ella se dio cuenta del amorío mandó a capturar a Cayaguanca a quien envió a ser amarrado en la roca de la cima del cerro, ahí sufriendo de hambre y frío lloraba y clamaba el nombre de su amada, tanto lloró que sus lágrimas labraron esa parte del cerro dejándolo como hoy.

Ante la tragedia, la princesa murió de amor y según dicen en las noches más frías se escucha en el cerro la voz del cacique Cayaguanca pregonando su amor, las piedras miran las estrellas en honor a su amada.

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